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¡Me cambió la vida!

Un estudio para comprender las complejas causas e impactos de las uniones tempranas y forzosas de las niñas en Guatemala

Las uniones y los embarazos tempranos agudizan la situación de pobreza, violencia y vulnerabilidad de las niñas y adolescentes, reconoce el estudio ¡Me cambió la vida! Uniones tempranas, embarazos y vulneración de derechos en las adolescentes, realizado por FLACSO Guatemala, con apoyo del Ministerio de Salud Pública, MSPAS, asistencia técnica de Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA.

El estudio ofrece valiosos elementos para comprender la multiplicidad de causas, manifestaciones e impacto de las uniones y los embarazos tempranos en la vida de las adolescentes, haciendo énfasis en la forma cómo sus derechos humanos se ven vulnerados.

Busca profundizar en las modalidades, percepciones e impacto de las uniones y matrimonios infantiles o forzosos. De acuerdo con la Recomendación 31 del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, CEDAW y la Observación general número 18 del Comité de los Derechos del Niño sobre prácticas nocivas, definen el matrimonio infantil, o matrimonio a edad temprana, como cualquier matrimonio en el que al menos uno de los contrayentes es menor de 18 años. La inmensa mayoría de los matrimonios infantiles, tanto de derecho como de hecho, afectan a las niñas, aunque a veces sus cónyuges también son menores de 18 años. El matrimonio infantil se considera una forma de matrimonio forzoso, ya que no se cuenta con el consentimiento pleno, libre e informado de una de las partes o de ninguna de ellas.
El estudio se efectuó en 2015 con entrevista a 600 adolescentes que estuvieron embarazadas en el 2012 y acudieron a los servicios de salud de primer o segundo nivel para atención prenatal o parto, por lo que el rol de MSPAS fue clave en la realización de la investigación. Se ubicaron 11 casos paradigmáticos a partir de la encuesta, que a través de entrevistas semi-estructuradas, permitieron reconstruir historias de vida y experiencias de embarazo y unión en adolescentes.

Al finalizar la actividad, Verónica Simán, Representante de UNFPA; Rodolfo Zea Viceministro de Atención Primaria; Virgilio Reyes, Director de FLACSO; Walda Barrios, Investigadora principal del Estudio, Karla Xon y Vilma Chon, entregaron el estudio a autoridades entre ellas: Héctor Canto, Viceministro Técnico, MINEDUC; Lourdes Xitumul, Secretaria Presidencial de la Mujer; Claudia Ordóñez, Secretaria de SVET; Edgar Chin, Director de CONJUVE y Coordinador del Gabinete de Juventud; Abner Paredes, Defensor de la Juventud y Ana Lissette Pérez, de la Defensoría de la Mujer, PDH.
La actividad finalizó con una pregunta para las personas asistentes: ¿Qué puedo hacer para poner fin a los matrimonios infantiles, tempranos y forzosos? Todas y todos respondieron formando un mural que complementó la ilustración de Ana Lucía Ramazzini, investigadora del estudio y artista gráfica.

Durante el evento se posicionó la etiqueta #NoMatrimonioTemprano, la cual llegó al segundo lugar del listado de Trending Topics GT, con 19,184 impresiones; 101 cuentas interactuando, entre columnistas de prensa, periodistas, funcionarias y funcionarios, cuentas institucionales, de organizaciones, activistas y público genera.

¡Me cambió la vida! Contó con el apoyo financiero de Fundación Ford y Forma parte del Estudio Bi-nacional Guatemala – El Salvador. A pesar de la alta incidencia de embarazos, uniones y matrimonios tempranos y forzosos en los países estudiados, era necesario realizar un estudio descriptivo que permitiera conocer las causas, impacto e historias de las niñas y la vulneración de sus derechos.

Entre los hallazgos del estudio es relevante reconocer:
“¡Por qué me tuvo que pasar esto! … No estaba pensando en ser mamá” (Mujer achí de 19 años, embarazada a los 16 años. Baja Verapaz, área rural) la correlación embarazo-unión queda confirmada. 9 de cada 10 adolescentes respondió haber estado casada alguna vez, aunque haya sido por poco tiempo. La edad promedio de la primera relación sexogenital de las encuestadas es de 15 años mientras la edad promedio del hombre con quien tuvo su primera relación es de 22 años. La diferencia de edad, en promedio es de 7 años, se convierte en un factor de poder sobre las adolescentes.

“Como una a veces ni sabe las cosas” (Mujer ladina/mestiza de 18 años, embarazada a los 15 años, separada. Escuintla, área rural). Durante la primera relación sexual, 9 de cada 10 adolescentes informó no haber usado ningún método de protección. Las diferencias se manifiestan con la condición étnica: 67.8% de adolescentes indígenas indicó no haber recibido información acerca de cómo evitar un embarazo. 38.7% de las adolescentes indígenas nunca ha utilizado métodos de protección, 23% menos que las adolescentes mestizas. El acceso a la educación integral en sexualidad se confirma como una urgencia en el grupo de edad.

“Si me la paga por gringa, se la doy” (Madre de adolescente ladina/mestiza de 17 años, embarazada a los 14 años. Jutiapa, área rural. Refiriéndose a una broma que hizo el papá de la adolescente cuando su patrono finquero expresó que tenía interés en su hija). Tanto en regiones de oriente y occidente se evidenció la existencia de un entramado de relaciones de poder vinculadas a lo económico y traspasadas por el sistema jerárquico de género, donde el pacto entre hombres atraviesa la clase social.

“Ese señor [60 años, finquero]…le llevaba hambre con ganas a ella [14 años, hija de trabajador de la finca]” (Madre de adolescente ladina/mestiza de 17 años, embarazada a los 14 años. Jutiapa, área rural). 5 de cada 10 hombres que embarazaron a niñas de 12 años les doblan o triplican la edad. Masculinidades hegemónicas ponen en riesgo a las niñas y adolescentes más pequeñas.

La vulneración de derechos humanos:
• Educación interrumpida: 9 de cada 10 mujeres encuestadas dejó de estudiar debido al embarazo
• Salud desprotegida: 52% de las adolescentes informó haber estado embarazada una vez; 38% dos veces; 7.4 tres y 1.4 en cuatro ocasiones, previo a la entrevista.
• Trabajo de cuidado y empleo precario: 7 de cada 10 indica que debe cuidar a sus hijos e hijas y 8 de cada 10 no trabaja fuera del hogar.
• Continuum de violencia: 8% de adolescentes vivió violencia en la familia, lo cual aumentó a 10% con la unión. 7% del total y 10% de indígenas vivió violencia sexual.
• El cuerpo, territorio expropiado o restingido: Los hombes deciden en exclusiva que ellas puedan utilizar métodos de planificación familiar. Solamente lo utilizan 27% de las casadas; 27% de las solteras y 12% de las unidas.
• Participación socio-política limitada: 9 de cada 10 no participa en ningún espacio organizado en su comunidad, principalmente porque deben cuidar a las hijas e hijos.

La institucionalidad pública es clave en el seguimiento a políticas y planes como el Plan Nacional de Prevención de Embarazos en Adolescentes, PLANEA 2013-2017 y la Política de Juventud 2012-2020; así como la implementación de programas para transformar las condiciones de pobreza de las familias y las niñas en MIDES; la continuidad de la Estrategia de Educación Integral en sexualidad y Prevención de violencia en el MINEDUC; la formación de operadores de justicia, abogados, y alcaldes; divulgar la elevación de la edad de matrimonio de las adolescentes; Informar a los formuladores de políticas públicas, especialmente en el Sistema de Consejos de Desarrollo, así como en las unidades de Género de las instituciones de la administración pública; una inversión estratégica en la educación de las niñas y su permanencia en la escuela para aprovechar el bono demográfico; acceso de las adolescentes a servicios de salud diferenciados y el diseño de programas sociales de apoyo a las adolescentes embarazadas.
El trabajo a nivel local, escolar y familiar son relevantes en la transformación de los imaginarios sociales para una valoración positiva de las niñas y su rol en la sociedad, las masculinidades no hegemónicas, la tolerancia cero a la violencia sexual, el diálogo intergeneracional. A nivel de las niñas y adolescentes es clave la implementación de programas que propicien la construcción de proyectos de vida, más allá de la unión, el matrimonio y el embarazo; fortaleciendo su autonomía y el pleno desarrollo de su potencial.

¡Me cambió la vida! Contó con el apoyo financiero de Fundación Ford y Forma parte del Estudio Bi-nacional Guatemala – El Salvador. A pesar de la alta incidencia de embarazos, uniones y matrimonios tempranos y forzosos en los países estudiados, era necesario realizar un estudio descriptivo que permitiera conocer las causas, impacto e historias de las niñas y la vulneración de sus derechos.

Descarga el estudio:
http://www.flacso.edu.gt/publicaciones/wp-content/uploads/2016/04/Me-Cam...
Fotografías de la actividad: https://www.flickr.com/photos/99932501@N03/albums/72157667910808736